miércoles, 25 de julio de 2012

Planes B Press - 4 - Juanje López

Y como cada miércoles -y esperemos que durante muchos más- aquí estamos nuevamente, para daros a conocer a un nuevo integrante del Plan B 0.0.
Hoy tenemos el lujo de contar con nosotros a Juanje López, autor de “La Ciudad Fulgente”, quizá el relato que le aporta al Plan B 0.0 el toque de humor.


Muy buenos y vaporosos días, Juanje.
Cuentanos algo sobre ti. Tengo entendido que intentas compaginar el mundo de la música con el de la literatura, ¿No? ¿Cómo descubres tu afición por escribir?

Muy buenas a todos. Un placer estar aquí con vosotros.

Pues la afición a la escritura nació, como todos mis intereses, de manera más bien casual. Un día estábamos mi primo y yo en mi casa, aburridos, y a él le gustaba escribir, así que se puso a crear un relato. Yo, por no ser menos, me inventé otro, me gustó (quiero colgarlo en breve en mi blog) y a partir de ahí el gusanillo de la escritura ha ido royéndome las entrañas cada vez con mayor ferocidad. Lo que pasa es que en los primeros años dedicaba la mayoría del tiempo a la música, porque sí, trabajo como discjockey desde bien pequeñito, y en los años mozos tuve que elegir entre poner temas o poner letras. Ganó la música, que por aquel entonces se me daba infinitamente mejor y, sobre todo, me daba dinero, cosa que, como bien sabemos todos, con las letras es mucho más complicado, y más a esas edades (estamos hablando en torno a los 12 – 14 años). Es ahora, en la mal llamada “madurez”, cuando estoy consiguiendo encontrar un equilibrio que me permite escribir y pinchar sin tener que sacrificar mucho de ninguno de los dos mundos. Ardua tarea, por cierto…

-          ¿Se pueden compaginar bien música y literatura?

Pues no, para que engañaros. Son dos mundos que casi se pueden considerar antagónicos. Ambos requieren de mucha dedicación, mucho “trabajo en la sombra”, como yo digo. En el campo de la música, el discjockey no llega por la noche al local, pone la música, se va a casa y hasta el día siguiente. Ni mucho menos. Durante la semana, todos los días, hay que bucear entre las novedades del estilo que pinches, seleccionar los temas que se acoplen a tu estilo, clasificarlos y, lo más importante, aprendérselos. Todo eso requiere mucho tiempo.

En el campo de las letras, si quieres escribir bien, los tiempos que se emplean para cualquier obra son enormes. Para un relato de seis páginas, por ejemplo, quizás tengas que estar dos horas de documentación y anotaciones, una de diseño y tres o cuatro de escritura. Después viene el reposo, las correcciones, la lectura de los “testers” que tengas a tu cargo (sin remunerar, por supuesto (guiño, guiño a mis sufridos secuaces)), los ajustes de trama y prosa y la última corrección. Todos estos pasos, por supuesto, en mi caso; cada escritor tiene sus ritmos y estructuras de trabajo.

Como veis, ambas pasiones “chupan” mucho tiempo. Pero he encontrado un truco infalible para poder compaginarlas: robar tiempo. A la familia, a los amigos, al ocio… Cuando se quieren llevar a cabo dos trabajos tan alejados entre sí, la única manera es robar tiempo y aferrarse a un horario estricto que casi nunca se debe saltar. Es el único modo. Agotador, sí, pero cuando se consiguen resultados, en extremo reconfortante.

-          Si tuvieses que definirte dentro de un estilo musical ¿Con que lo harías? ¿Y literariamente hablando?

La verdad es que, musicalmente hablando, he pinchado todos los estilos y en todos los sitios, aunque mi preferencia siempre ha sido más la música electrónica de toques “Soul” y “Funk”, como el “House” más puro y el “Deep House”. Ahora mismo estoy pinchando en La Catedral (un restaurante/bar de copas de Cartagena, junto al Teatro Romano de la Ciudad) música de los 80 y 90 y funk. Al mismo tiempo estoy desarrollando una sesión de música “Indie Dance” y “Nu Disco” con la que pretendo emprender una nueva etapa. Y para rematar, estamos gestando un proyecto que pretender aunar los mundos tan alejados de la literatura y la música. Para resumir: musicalmente soy un culo inquieto que no le hace ascos a ningún estilo ni proyecto. No por nada, mi mejor amigo es el café…

En el campo de la literatura, mi estilo comenzó siendo 100% ciencia ficción, pues crecí leyendo los libros de mi hermano de Asimov, Clarke, Scott Card, etcétera. Pero cuando decidí probar en serio lo de poner letras (va a hacer un año en breve) el estilo fue bebiendo de otras vertientes haciéndome escribir otro tipo de relatos de los que antes renegaba. Con el tiempo, creo que mi estilo es indefinido. Me pasa un poco como con la música: yo lo que quiero es pinchar, me da igual el estilo que sea. Me siento cómodo en muchos de ellos y disfruto como un enano feliz diseñando los textos y redactándolos. Aunque, para ser más concreto, podría decir que me gusta escribir relatos con toques fantasiosos destinados a sorprender. Y por supuesto, ciencia ficción.



Empezamos si te parece a analizar un poco tu visión sobre “La Ciudad Fulgente”. Como he dicho en la presentación, tu relato es el que aporta esa chispa de humor, encarnada en la presencia de Plink y Clank, dos autómatas que han emprendido un éxodo hacia “La Ciudad Fulgente”.
Dinos, ¿de dónde sacaste la inspiración para crear a los autómatas que protagonizan el relato?

La verdad es que una vez leído el relato, se puede pensar que lo único que he hecho ha sido coger a los androides de “Star Wars”, darles aspecto y cambiarles la altura, pues hay uno grande y corpulento que no habla (equivalente a R2D2) y otro pequeño y flaco, muy educado pero que no se puede estar callado (equivalente a C3PO). Pero nada más lejos de la realidad. Los autómatas los creé con retazos de la memoria donde aparecían ilustraciones de autómatas que he visto a lo largo de mi vida por internet. Después, la personalidad y la forma de hablar me salieron del alma, como quien dice. Fueron unos personajes muy espontáneos en ese sentido, nada planeados. Y el resultado, la verdad, es que me gusta mucho. Opinión personal, claro, pero me gusta. A veces lo natural queda mucho mejor que lo planeado minuciosamente.


¿Qué opinarías tú sobre Theron? ¿Y sobre el comportamiento de los humanos que aparecen en el relato?
Es peligroso hablar de Theon sin soltar spoilers. No me gusta hablar de detalles del relato porque seguro que hay gente que todavía no se lo ha leído, y soy de los que piensa que, para hincarle el diente a cualquier obra de ficción, si se llega “virgen”, mejor. Pero intentaré decir algo sin desvelar nada… A Theon se le puede considerar una persona que vive al margen de la sociedad que se está desarrollando a su lado. No hace lo que hace porque crea que es lo correcto o lo incorrecto, sino porque es algo que le puede dar de comer. Las implicaciones filosóficas de sus actos y del mundo que le ha tocado vivir se la traen al pario, hablando mal y pronto. En “La Ciudad Fulgente”, Theon se puede considerar como una especie de “anti-héroe” con un trabajo que cumplir al margen de gustos.
El resto de los humanos, lo que viene siendo la sociedad, se comporta como creo que lo haría si en el siglo XIX se hubiesen desarrollado autómatas con personalidad: con miedo vestido de aversión. Aunque mi relato está ubicado en una época indefinida de un universo inventado, creo que el momento steampunk que viven emociona a unos pocos y molesta a muchos (los autómatas con personalidad llevan escasos meses en el “mercado”), pues como bien ha pasado en nuestra sociedad (sobre todo en la antigüedad), los avances científicos no son más que pactos con el diablo destinados a dinamitar lo establecida. Así me imaginé el mundo de “La Ciudad Fulgente”.

Sinceramente, por mi parte, me hubiese gustado que continuara la historia. De haberlo hecho, ¿cómo lo hubieses desarrollado? Equipo autómatas Vs Equipo Humano, ambos con sus motivaciones para seguir adelante… ¿Hubieses creado a algún héroe y su némesis en el bando contrario?
Razón no te falta. Son muchos los relatos que dejan con ganas de más dentro de mi obra. Por fortuna, este “fallo” lo estoy corrigiendo con el paso del tiempo. De todos modos, “La Ciudad Fulgente” fue un relato que, en cierto sentido, se me fue de las manos. Terminé de escribir porque tenía que terminar y no quería alejarme de la extensión de un relato medio, pero la historia siguió creciendo en mi cabeza; de ahí que casi todo el mundo que lo ha leído se haya quedado con ganas de más (no siendo necesariamente algo malo). De hecho, y ya puedo adelantarlo, el resto de la historia la tengo prácticamente diseñada, convirtiéndose “La Ciudad Fulgente” en el prólogo de un libro steampunk más definido y complejo. ¿Cuándo lo escribiré? Cuando me lo pida el cuerpo, supongo, pero creo que será en breve (en tiempo literario). La historia girará en torno al proyecto de los autómatas con personalidad, pero no será la típica de “hombres vs máquinas”. Tengo una idea que, si consigo desarrollarla bien y escribirla mejor, será cuanto menos placentera de leer. Y nada más puedo decir.

Y para ir terminando… ¿Veremos más trabajos tuyos en Planes B o fuera? ¡Es la idea! De hecho ya me han publicado relatos en varias antologías, además de ganar accésits y quedar finalista en certámenes literarios. Uno de los de inminente publicación y más destacados es mi relato “KindCare”, que irá en la antología de ciencia ficción “2099”, que servirá como número 100 de Ediciones Irreverentes y donde se podrán leer relatos de Ray Bradbury, Jules Verne, Philip K. Dick y muchos otros, sobre todo escritores españoles que una calidad increíble (me excluyo). El problema que tengo es que, como he mencionado antes, compaginar la música y la literatura es difícil y alarga los plazos para hacer una cosa u otra. Así, aunque tengo dos libros casi terminados que quiero mover por editoriales y presentar a certámenes, no sé cuándo podré terminarlos realmente. Aun así, sigo escribiendo relatos para colgarlos en mi blog (Juanje López Poneletras) y mandarlos a certámenes. Si sigue el ritmo que, sorpresivamente, he logrado en este mi primer año, creo que podréis leerme bastante (para bien o para mal) en todo tipo de formatos y proyectos. Al menos, yo no voy a dejar de intentarlo en plan profesional. Mientras que no suene la flauta, como quien dice, no dejaré de publicar obras en mi blog; mejores, peores, de un estilo, de otro, largas, cortas, ¡pero todas gratuitas!
Aparte, como he dicho anteriormente, estamos desarrollando un proyecto que pueda aunar el mundo de la música con el de la literatura de un modo íntimo y, me atrevería a decir, nunca visto. Habrá que esperar para saber más.
Y no puedo dejar de mencionar, por supuesto, los relatos mensuales que hago para el programa de radio online “Electrónico y Normal” (en ScannerFM.com), capitaneado por mi gran amigo Serch y la excelsa Eme Dj. En él, además de música, entrevistas y noticias, podréis escuchar un relato propio narrado por los invitados y colaboradores y ambientado con gran tino. Algo que pienso nunca debió perderse, lo de la literatura narrada en la radio…
Y nada más, de momento, que no es poco. Un enorme saludo a todos los lectores y a vosotros, temerarios pioneros de este proyecto tan especial. Más relatos, reseñas sin spoilers y sandeces varias de lo literario en http://juanjelopezponeletras.wordpress.com/
¡Sed felices!
Y con esto, nuevamente nos despedimos hasta la semana que viene, quien sabe con qué nueva sorpresa… Pero aquí seguiremos, desde Planes B.

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