jueves, 4 de octubre de 2012

29/09/2012 – EL EVENTO QUE CAMBIÓ EL FUTURO (EuroSteamCon BCN)


Aparentaba ser un día normal, cuando la palabra normal para un viajero del tiempo significa… bueno lo que sea que signifique para mí.
El cielo estaba nublado. Amenazaba, silenciosamente, con descargar un buen chaparrón. Pero ni por esas mis jefes iban a cancelar la misión. Había recibido una llamada urgente desde la central. Al parecer el medidor de turbulencias temporales indicaba un evento de suma importancia, en el pasado, que podía cambiar el curso de la historia.
Y esa era mi misión. Ir a investigar y, si lo creía oportuno, evitar que sucediese. A toda costa, bajo cualquier precio.
Me armé con mi máquina de capturar imágenes y me metí en el tobogán del tiempo. La fecha programada era el 29 de septiembre del 2012, y el lugar: Barcelona.
Las turbulencias del tobogán del tiempo siempre me dejaban algo mareado, pese a ser uno de los guardianes más experimentados en este tipo de viajes. Pero no tenía tiempo de reponerme. Mi sensor de actividades relevantes señalaba, con soberana insistencia, el lugar al que tenía que ir.
Llegué al cabo de unos minutos al edificio donde tenía lugar el fenómeno. Un lugar llamado ‘Estació de França’ y sin pensármelo dos veces, y vestido como la gente de aquella época, entré.
Sorpresa la mía cuando allí me encontré un círculo de personas, pequeñito al principio, pero que crecía por momentos, que provenían de otra época, o quizá de otra realidad, me aventuraba a decir.
Disimuladamente pasé a su lado, observándolos con la astucia que me caracteriza, típica de un guardián del tiempo. Mi primera impresión fue: “Nada peligroso”.
Me dirigí hacia la cafetería, donde bebería un brebaje de esos negros, que hacen que el sueño te abandone, y seguía mirándoles, decidiendo si aquel evento que tanto había alertado a  la Compañía del tiempo merecía ser o no cancelado.
Y entonces tuve mi primer contacto con aquellas personas.
Un grupo reducido, de unas cuatro personas, entró a la cafetería. Me acerqué, tímidamente al principio, y les dije “Vosotros, venís a … “. Estaba claro que no podía revelar mi misión, así que me hice pasar por uno más.
Amablemente me contestaron “Si. Nos estamos reuniendo en la entrada”. Y me uní a ellos en su amena charla sobre el significado de una palabra, que aún hoy, resuena con fuerza en mi cabeza: Steampunk.
Un servidor no podía dejar de mirarles. Intentaba unir cabos y averiguar qué era lo que se traían entre manos, pero lo que al parecer tenía claro era que no era nada peligroso. Seguía mirándoles, dando mi modesta opinión al respecto, pero en mi silencio, les iba analizando. Los integrantes de aquel grupito me resultaban curiosos. Un vampiro, podría decirse que escapado de la novela de Sir Arthur Conan Doyle. Una pareja a los que internamente bauticé como “cazademonios” y otro cazador armado con su catana.

Y luego llegó ella. La que deduje como organizadora del evento, Lady Octopus, como la etiqueté. Se acercó con una sonrisa, simplemente a saludar. Me tendió la mano, haciendo gala de unos modales exquisitos y yo tímidamente, no sabía si besarla o estrechársela cordialmente.  Opté por lo segundo.
Miré el reloj. Mi tiempo se acababa, pues el portal del tobogán del tiempo no tardaría en cerrarse, y todavía tenía mucha faena que hacer. Necesitaba llevar las pruebas a mis superiores de que aquel evento, no era peligroso, pero si importante.

Poco a poco la cafetería se fue llenando de personas. Pude ver, a la vez que retratar, desde: mecánicos; encargados de calderas; hipnotistas; hasta damas y caballeros de alta alcurnia…
Un desfile de personajes curiosos y variopintos, que tenían una misión en común: difundir a los cuatro vientos la palabra Steampunk y todo lo que ello significaba.
Repasé mi computador central, en busca de información sobre el movimiento por el que abogaban todas aquellas personas, y descubrí que el Steampunk y demás retrofuturismos  asomaban, tímidamente pero cada vez con mayor ímpetu, la cabeza en aquel país, por lo que deduje que aquello solo era la puerta abriéndose.
Saqué mi cuaderno de campo e hice la única anotación de mi misión.
“El evento a analizar, no resultará peligroso para el futuro, pero si es importante, debido a que una nueva estética, una nueva forma de ver la vida, está arraigando en las costumbres de la gente de la época”.
A continuación, os dejo, para vuestro deleite, algunas de las fotos que tomé en el lugar.
Y solamente puedo decir, que espero que ese movimiento, llegue al futuro en el que me ha tocado vivir.
Atentamente,
Sir Thomas Thowsend “Lord Under the Bridge”










  

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